
Así como protegemos nuestra casa, nuestro hogar y le brindamos cuidado y amor eligiendo a quienes queremos invitar a entrar y definiendo hasta donde pueden llegar y que pueden hacer allí, así mismo debemos cuidar nuestro mundo emocional.
Cada vez que sientes que debes decir no, hacerte respetar y no lo consigues, estás comprometiendo tu integridad.
"Si consideras que no estás poniendo freno a situaciones destructivas e incómodas para ti por parte de otros, estás comprometiendo tu autonomía y perdiendo el respeto a ti mismo."
Tú tienes el derecho de aceptar o rechazar las demandas de otros y debes aprender a ejercer ese derecho.
